lunes, 11 de noviembre de 2013

La música y su gente




 

La música y su gente.

Toda presentación musical requiere de una cantidad de personas que trabajan arduamente en sentido administrativo, organizativo y artístico para llevarla feliz término.

 

El educador musical:

Trabaja con niños, jóvenes  con adultos y es maestro de música en el aula, sea esta escolar o universitaria.

La importancia de la educación musical se evidencia en los diferentes países donde esta aplicada, no solo por lo que ella presenta como disciplina, sino porque contribuyen al desarrollo global del niño en sus diferentes facetas.

Otro aspecto que enfoca el educador musical compete los niveles  de bachillerato, técnicos o universitario, y a  instituciones públicas y empresas privadas que se preocupan por acrecentar la formación de su personal o del público en general.

 

El profesor y el estudiante de música:

Cuando un niño muestra inclinación y aptitudes para la música deberá entonces ingresar a una escuela especializada en esta área.

Quizás los profesores representan el aspecto más delicado e importante en el quehacer musical.

Al terminar sus estudios musicales en  el conversatorio o academia el huevo profesional afrontara el mundo  del trabajo.

 

El compositor:

Es la persona dotada de talento creativo que a través de los sonidos transmite la riqueza de su vida interior, la expresión intima de su talento.

La composición requiere de talento y de disciplina. La idea popular del creador ilimitado por su musa no es precisamente la más ajustada para describir el tipo de trabajo de la composición. A este grupo pertenecen escasamente hombres como: Schubert y Mozart, porque el flujo de ideas musicales producidas porque sus cerebros era superior a la velocidad de respuesta de la mano que transcribía. La composición es una labor de constante, estructuración  elaboración y revisión, de adecuación de medios sonoros.

Un aspecto sin el otro difícilmente hará posible que un compositor  proporcione obras maestra al mundo.

El intérprete:

La labor del interprete es la de dar vida a las paginas creadas por el compositor, lo que le convierte en un re-creador musical. Coexisten en estas dos vertientes:

1-conociento y dominio de la obra no solo en sus detalles técnicos, sino también en su configuración histórica.

2-personalidad y sentimientos propios; por más fiel que un intérprete sea  al autor, demostrara cualidades expresivas y sensitivas de sí mismas.

El repertorio:
El repertorio pertenece a un intérprete, depende de su gusto, de sus aptitudes técnicas e interpretativas y, en el presente, de las imposiciones de las cosa as.

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